viernes, 6 de junio de 2014

¿Por qué el champú aumenta el efecto invernadero?

   Te levantas de la cama, te duchas con jabón y champú, almuerzas un sándwich con una bolsa de papas fritas, y a media tarde te comes un chocolate. Todo, mientras contribuyes sin darte cuenta a la deforestación de los bosques tropicales. 
     El champú, el jabón, las papas fritas y el chocolate tienen usos y características muy diferentes, pero contiene un ingrediente común: el aceite de palma. De hecho, el mismo aceite está presente en cerca de la mitad de los productos que usamos diariamente en los hogares occidentales.
    El aceite de palma no solo es casi omnipresente, sino que además se prevé que su demanda se triplique en los próximos 35 años. Lo que parece ser una excelente noticia para los productores, sin embargo, esconde una oscura amenaza para el ambiente.
    Solo un 13% del aceite de palma producido a nivel mundial tiene certificado de sostenibilidad. En otras palabras, casi 9 litros de cada 10 litros del aceite vegetal más popular del mundo podrían ser producto de la deforestación o degradación de los bosques tropicales.
     Claro que este deterioro no solo es consecuencia de siembra de palmas para producir aceite, sino de todos los productos de origen vegetal que utilizamos cotidianamente.
   Los bosques son una fuente de vida, pues 80% de la biodiversidad del mundo depende de los ecosistemas forestales, y porque absorben los gases del efecto invernadero. En consecuencia, con cada árbol que se corta, más carbono va a parar a la atmósfera.
    Esto se nota todavía más en las zonas tropicales, donde la degradación y deforestación de los bosques genera 12% de todos los gases de efecto invernadero del mundo. Eso es más que la suma de lo que se emite por transporte en todo el planeta.  
     Del lado del consumidor, aunque ya no se puede evitar el uso de productos con aceite de palma o soja, sí se puede evitar que los que se compran dañen los bosques. Busca las etiquetas como las de RSPO, Rainforest Alliance y otras, que garantizan que los ingredientes son sostenibles. Este poder de decisión de los consumidores puede significar un mejor futuro para el planeta.
http://internacional.elpais.com/internacional/2014/05/23/actualidad/1400866795_720284.html

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