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domingo, 2 de marzo de 2014

Utilizan una técnica 3D para ver con detalle el desarrollo del tórax en humanos.

Un estudio internacional liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha utilizado una técnica de 3D para analizar por primera vez en detalle el desarrollo del tórax en humanos.
 Este trabajo, que publica la revista 'PLOS ONE', ha permitido ver que la forma torácica del adulto se alcanza más tarde de lo esperado y que la caja torácica no se comporta como una única unidad, sino como dos unidades que se desarrollan en tiempo y modo distintos.
Hasta la fecha, se sabía poco sobre el desarrollo del tórax a lo largo del ciclo vital humano debido a su estructura metamérica --compuesta de muchos elementos anatómicos-- y a la compleja curvatura de las costillas. Las imágenes médicas en 3D han permitido visualizar la caja torácica pero ha sido complicado observar y cuantificar en detalle sus rasgos, la curvatura de las costillas y las relaciones espaciales entre éstas, el esternón y la columna vertebral.
En este estudio se ha utilizado la morfometría geométrica 3D para ver cómo cambia el tórax en forma y tamaño a lo largo del tiempo, para comprobar si la forma y la función torácica se adquiere a la edad de dos años como postulan algunos estudios.
El diferente crecimiento de la región torácica superior e inferior se relaciona con los distintos ritmos de maduración de los sistemas respiratorio, digestivo y locomotor.
Los investigadores han descubierto que la forma torácica del adulto se alcanza más tarde de lo esperado y que la caja torácica no se comporta como una única unidad sino como dos unidades que se desarrollan en tiempo y modo distintos, lo que se traduce en la transformación del tórax infantil piramidal en el tórax con forma de barril de los adultos.
En el trabajo han participado también científicos de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Innsbruck (Austria), la Universidad Galilee Bar Ilan (Israel), la Facultad de Medicina de Sackler (Israel), la Fundación Aranzadi de San Sebastián, la Universidad Complutense de Madrid, el Instituto de Investigación Biomédica del Hospital Universitario de la Paz de Madrid y la Universidad de York (Reino Unido).

Nuevo tratamiento para la hepatitis C

La hepatitis C es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente al hígado y es causada por el virus de la hepatitis C (VHC). La infección es por lo general asintomática, pero la infección crónica puede producir cicatrización en el hígado y a la larga puede originar cirrosis. En algunos casos, los pacientes con cirrosis también presentan insuficiencia hepática, cáncer de hígado o varices esofágicas y gástricas potencialmente fatales. Son numerosos los fármacos nuevos que se están probando frente a la hepatitis C y hay dos, incluso, que ya están en el mercado con muy buenos resultados. Se trata de los inhibidores de la proteasa voceprevir y telaprevir que sin embargo, han de administrarse en combinación con el tratamiento tradicional, también combinado y consistente en el interferón pegilado y unos comprimidos de ribavirina. Además de estos, distintas moléculas pelean en ensayos clínicos más o menos multitudinarios para ser la próxima estrella en el tratamiento de la hepatitis C y tres son las características que harán que gane uno u otro. La primera, que sean fármacos de administración sencilla, no solo en el sentido de que no se inyecten, sino que puedan tomarse más espaciados. La segunda, que sean pangenotípicos, es decir, sean igualmente eficaces para los genotipos 2 y 3 –lo más fáciles de erradicar y que se curan bien con el actual aunque molesto tratamiento- y para los más esquivos a la acción farmacológica, el genotipo 1 (el más frecuente en España) y el 4. Con estas dos características se están estudiando con éxito varias moléculas: faldaprevir, daclatasvir asunaprevir, simeprevir y sofosbuvir. Pero la tercera característica, la que le haría el deseado entre los deseados, es que se pueda administrar sin interferón y cumpla tambiénlas otras dos cualidades. "A lo que se aspira es a un fármaco que cure los genotipos más difíciles, sin interferón, en una sola dosis y en solo 12 semanas", subraya Ortega.